LA HABANA 500, UNA VIEJA SEÑORA CON COLORETE

500 años de la Habana y la ciudad se ve destruida
Foto: David Mark/pixabay

En los festejos del  500 cumpleaños de la Habana  se enmascaró la ciudad como una vieja señora. Solo la fachada se restauró, los problemas  de viviendas y en las calles no se resolvieron.Hubo un gran derroche que no nos podemos permitir.

Después de los festejos.

Pasadas las festividades por el aniversario de nuestra querida Habana, me pongo a meditar sobre la evolución y situación de nuestra ciudad en estos 500 años.Por supuesto se ha vuelto populosa, pasa de 2 millones de habitantes y ha crecido en barrios hacia la periferia.

Por el título pensarán que estoy en desacuerdo con la celebración de este aniversario cerrado, pero no es así. No puedo evitar comparar con el cumpleaños de un pobre, que le dicen que se va a morir mañana y tira la casa por la ventana empeñando a su familia.

«Nuestra Habana es una señora de la tercera edad que se le ha vestido y maquillado para una fiesta. Se han olvidado de restaurar su salud.»

Nuestra Habana es una señora de la tercera edad que se le ha vestido y maquillado para una fiesta. Se han olvidado de restaurar su salud. Le han hecho solo cirugía estética, botox y colorete (nuevos hoteles de lujo, tiendas caras, sede del parlamento etc.)  Sus órganos internos siguen envejeciendo sin poder ver a un galeno que los repare.

Todo el circuito turístico de la Habana es una belleza. El extranjero se va con la sensación de que en Cuba todo está bien porque en su todo incluido están excluidas las entrañas de mi ciudad.

La vieja señora y sus problemas latentes.

Las arterias viales son un asco, nuestras carreteras parecen paisajes lunares. Los salideros de agua potable y albañales, los basureros y escombros  en muchos lugares pudieran declararse monumentos nacionales por el tiempo que llevan ahí. Ni que hablar del estado habitacional envejecido y nunca reparado.

Tenemos que reconocer que en algunos lugares se ha hecho algo, pero esto es una excepción y no la norma que es nuestra realidad.

A las ciudades las hacen sus habitantes, su gente.Miren a Chernobil, una ciudad fantasma y no veo que nadie vaya a celebrarle aniversario.  No estoy en contra de celebrar lugares, monumentos, plazas y edificaciones pero creo que la mayor celebración que puede tener un dirigente es el bienestar de su pueblo.

Estamos en época de vacas flacas y aunque los festejos fueron un entretenimiento que muchos agradecen, creo que fue un ejercicio de derroche innecesario. La Habana es  una ciudad que necesita restañar su corazón y no su piel.

No tenemos que demostrar nada al mundo, el mundo sabe quienes somos.¿Cuántas veces en la vida  hemos dejado pasar una fecha señalada para priorizar el trabajo, problemas de salud o problemas personales?

Mi Habana, nuestra Habana hubiera entendido eso y estaría agradecida si la festividad por sus 500 aniversario fuera devolviéndole su salud. Pienso que ya ha esperado demasiado.

Te amo mi ciudad por eso quiero que renueven tus entrañas. 

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