Estación Siglo XXI: mi primera pesadilla.

Tomas un recluso de  la Estaciòn Siglo XXIHola, soy Tomás  y les cuento mi experiencia en la estación Siglo XXI de Tapachula, México. Ustedes ya han conocido parte de mi historia en Darién y mi segundo viaje a México.  Ahora les cuento en primera persona mi primer intento para llegar a Estados Unidos.

Salí de Cuba el 4 de abril del 2019 con destino Nicaragua.  Pasè la noche allì y a las 5 de la mañana salí con una amiga para Honduras. Con la ayuda de unos guías a veces a caballo , a veces a pie, llegamos a la frontera y nos adentramos en Honduras. Al caer la noche dormimos en una colonia y al otro dìa, 6 de abril salimos muy temprano a tomar el primer autobús a Tegucigalpa.  En la capital tomamos autobuses que nos llevaron a la frontera con Guatemala. Caminamos hasta acercarnos a la frontera de Chiapas, México. Eran ya las 12 de la noche, esperamos a que amaneciera  para ir en balsa a la otra orilla. Una vez que llegamos tomamos un taxi a Tapachula.

Cuando llegamos, rentamos en el hostal El Ángel y contratamos inmediatamente los servicios de un abogado para regularizar nuestra situación. Sacamos un amparo federal que evitaba la detención y la deportación a Cuba. Nos cobraron 150 dòlares a cada uno por este servicio.  ¡Cuál no seria mi sorpresa al constatar más tarde  que el Amparo Federal, emitido por un Tribunal Federal y firmado por un Juez Federal no tenían validez ante los funcionarios de emigración del estado de Chiapas.

Los funcionarios comenzaron a detener a los cubanos y a hacer deportaciones masivas con o sin Amparo Federal. Violaban el protocolo internacional así como los documentos emitidos por diferentes instituciones de emigrantes como COMAR y ACNUR.  Sin consideración separaban a las familias. A mi y a mi amiga nos detuvieron el 13 de abril. Ya ahí nos separan ella para la parte de las mujeres y yo en la de los hombres Cuando entré supe que el día anterior hubo un motín donde escaparon algunas personas.

Al entrar nos quitaron nuestras pertenencias, el día después pudimos coger algo más de ropa. Dormíamos en el comedor porque la estación tiene capacidad para 900 personas y en ese momento se encontraban allí más de 2000. Comer era una odisea y duraba casi todo el día porque pasaban de 10 en 10. El desayuno era de 8 am a 12 am, inmediatamente después empezaba la comida que terminaba a las 4 pm para dar paso a la cena. 

Los trabajadores de esta estación tenían una actitud despótica, ignoraban nuestras exigencias, no dejaban entrar a los abogados el día que teníamos visita, violaban todos los derechos indispensables. Yo tuve que llamar a mi nuevo abogado porque le habían dicho que ya no estaba allí. Tuve que cambar  abogado porque quien gestionó el amparo tenía el teléfono siempre apagado. Cuando entras allí te quitan el móvil por lo que tuve que pagar para hacer la llamada, esta es una de las tantas muestras de corrupción dentro de este centro. También llamé a mi familia en Estados Unidos para que supieran de mi y para que me informaran como iban los documentos que habían iniciado con COMAR.

Durante mi estancia en Siglo XXI el primer motín que presencié fue pacífico. Muchos cubanos nos encerramos en  el comedor hasta que apareció el jefe de nacional de emigración quien nos prometió una solución y que iban a dejar entrar a COMAR para que iniciáramos los trámites del refugio y la visa humanitaria. Ratificó que no habrían deportaciones masivas y quien quisiera regresar lo haría de forma voluntaria. Muchos firmaron porque habían perdido las esperanzas o porque habían sido separados de sus mujeres en las deportaciones masivas. Según este señor, ya al día siguiente nos traería respuestas. Al día siguiente vino y nos dijo que ya estaban empezando a entrar las instituciones pero sabíamos que era mentira por lo que hubo un segundo motín donde unos pocos lograron escapar.

Para nadie es un secreto el alto grado de corrupción que impera en  Siglo XXI. La estación estaba controlada por el MS13. Se vendían drogas, cigarros, ellos tenían móviles y cobraban las llamadas. Controlaban todo tipo de negocio incluso las fugas.

Hubo un tercer motín pero no fue provocado por los cubanos aunque si pagamos por ello. Fue una fuga organizada por el MS13. Se abrieron las puertas y los guardias y los funcionarios de emigración habían desaparecido. Muchos emigrantes al ver la oportunidad , escaparon.

Los cubanos que estábamos allí pagamos las consecuencias y más de 20 iniciaron una huelga de hambre que fue reprimida a golpes por parte del personal de la estación. A nosotros nos habían encerrado mientras le daban golpes a nuestros compañeros. Al escuchar los gritos, rompimos las puertas de hierro y salimos en defensa de nuestros compatriotas. Los guardias salieron corriendo y llamaron a los federales. 

Hubo otro motín porque las hondureñas estaban afilando cepillos de dientes para atacar a las cubanas. Los hombres cubanos se enteraron y rompieron las puertas para defender a sus mujeres, hijas , madres y hermanas.  Se les había avisado a los guardias pero no tomaron ninguna medida por lo que tuvimos que reaccionar.

Después de esto, se fueron los que firmaron la deportación voluntaria y comenzaron a liberar a dos o tres personas al día que habían obtenido refugio y visa humanitaria y los casos críticos de enfermedad.

De repente , un día a las 3 am , entraron los federales y nos sacaron de allí.  Nos deportaron a Cuba y ya el viernes a las 10:30 aterrizamos.

Al llegar  al Aeropuerto José Martí, agentes de la seguridad cubana, nos dieron una charla y después nos dirigimos a nuestro lugar de origen. Como saben , soy camagüeyano pero me quedé en La Habana en la casa de una familiar y en mayo volví a salir de Cuba con destinación Guyana. Lo que sigue después ya lo conoces.

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