EL PRECIO DE LA LIBERTAD: Tomás un sobreviviente de Darièn.


Tomàs sobreviviente de Darièn

Esta es la historia real de Tomás Renè Caballero Román un cubano sobreviviente de la selva de Darièn.  Nos cuenta su historia para alertar a los cubanos que eligen atravesar Darièn para llegar a Estados Unidos. Quiere advertirlos del peligro, estas son sus palabras:

«Deseo que tomen conciencia los cubanos antes de tomar la desición de emprender viaje por aquí»

Tomàs es oriunndo de la provincia de Camagüey. Carpintero engofrador de profesiòn, deja Cuba para viajar a Guyana como muchos otros cubanos. Allí lo que gana solo le da para pagar rentas y comida. Decide emigrar a Estados Unidos, lugar donde se encuentra su familia.  Con la suspensión de las facilidades que se les daban a los cubanos que llegaban a Estados Unidos, a Tomás no le queda otra alternativa que recorrer las rutas que muchos cubanos están recorriendo en este momento, desconociendo los peligros a los que se enfrentará.

Tomasito ,como lo llaman sus amigos, saliò de Guyana para Brasil  el 11 de mayo del 2019. Llegò a un pueblito cerca de la frontera . En un taxi se dirigiò a la frontera colombiana y desde allì se adentra en Colombia en un autobùs que lo lleva a un pueblo costero y de ahì en barco a Capurgana. Atraviesa la selva con unos guìas , a pie bordeando la frontera con  Panamà. Se siente bastante seguro porque va en grupo y  los guìas responden por ellos. Ya en Panamà los guìas dejan al grupo con otros guìas que los deben llevar a la Loma de la Muerte pero los abandonaron  en una cañada a su suerte. Ese día el grupo se las arregla para dormir improvisando un refugio.

Foto de un refugio improvisado

Siguiendo las huellas

Al dìa siguiente siguieron los rastros dejados por otras personas y llegaron un campamento del ejèrcito de Panamà donde les dieron comida  Al otro dìa les indicaron el camino a seguir para llegar al segundo campamento. Una vez llegado allì, pudieron  descansar y comprar comida. Más tarde salieron con unos guías a quienes le pagaron 20 dòlares por persona para llevarlos hasta la Loma de la Muerte. Caminaron todo un dìa y pasaron la noche a los pies de la loma. Al día  siguiente comenzaron a subir. Era un ascenso dìfìcil, habìa llovido y la loma era fangosa e inclinada. Tomàs como único equipaje llevaba una mochila con latas de atùn y frijoles.

En el grupo iba una señora cubana con màs de 70 años y demencia senil. Esta señora viajaba con su hija y sus nietos quienes la maltrataban durante el viaje. Lamentablemente no sobreviviò la selva.

La entrada en la parte màs intransitable y peligrosa de Darièn.

Despuès de pasar la Loma de la Muerte, el grupo entra en el corazón de Darièn. La parte más difìcil de toda la etapa.  Los guías les dicen que deben seguir solos río abajo hasta llegar a la aldea de los indios pero no explican que tienen un largo camino donde hay que pasar muchas colinas y atravesar el río muchas veces.  Tomasito y su grupo evitan dormir cerca del río, saben que puede ser peligroso si llueve.  Cerca de allí encontraron un hindù que habìa renunciado a seguir el viaje , estaba flaco, sin fuerzas, lleno de ronchas y como única cosa pedìa marihuana a los recièn llegados.  Tomás supo unos dìas despuès que al hindù se lo llevò el rìo.

Los horrores de la selva.

Durante su segundo dìa con el grupo Tomàs vio varios cadàveres en estado de descomposiciòn. Algunos eran visiblemente cubanos , uno era de una cubana  vestida de iyawo ( vestido blanco de la santerìa). Tomasito pensó con tristeza que  los familiares nunca sabrían que les sucediò. Era una situaciòn deprimente que despertò su instinto de sobrevivencia y le dio  fuerzas para seguir adelante. Caminò durante 8 dìas por la selva. Se separò del grupo porque  algunos quedaban rezagados por el cansancio. En el camino encontró otro grupos integrados por 6 cubanos y 3 africanos. Caminaban desde las 5 de la mañana hasta las 7 de la noche, hora en que hacìan una pausa para dormir. De tanto caminar a Tomàs le salieron llagas entre los muslos . Para no quedarse sin comida racionalizaba sus alimentos comiendo una lata de frijoles al día y bebiendo agua del río pero aùn asì, se quedò sin alimentos al igual que sus compañeros.  No quedaba otra alternativa que intentar pescar en el río para saciar el hambre.

Otro dìa   Tomàs y su nuevo grupo tuvieron la suerte de encontrar  4 boniatos que  cocieron con el agua y se compartieron.

Al cabo de 8 dìas, cuando ya estaban desanimados y todos se preguntaban cuánto faltaba para llegar,  vieron la aldea india. ¡Què emociòn, lloraban de alegrìa!  Daban gracias a dios por haber llegado sanos y salvos.

 

La historia no termina aquí.  Esta es solo una tercera parte del viaje. En el pròximo capítulo le contaremos como sale de Panamá y las fronteras que cruza para llegar a Mèxico.

 

 

Tomàs en Mexico

El precio de la libertad: Tomàs sigue su viaje hacia Estados Unidos

 

 

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